Aquí no se habla del Mío Cid, sino de "los Cid míos".

Aquí no se habla del Mío Cid, sino de "los Cid míos".
Los protagonistas de estas historias: Ramonín, Elaine y Camila (mi familia). IMPORTANTE: Ninguno fuma, y nunca lo hago cerca de ellos.

viernes, 31 de agosto de 2007

Temporada de cata. Día 6


DIA DE CATA 6. SERVICIO RELIGIOSO A LAS TROPAS Y ENTRENAMIENTO SUBACUÁTICO. La lluvia como control de la calidad en la albañilería y como determinante económico.

Bien, acabamos de bautizar a Camila. Esto en breve significa que a partir de ahora es católica, apostólica y romana, pero parece que el cambio es a largo plazo, pues hasta ahora no he notado la diferencia entre su estado anterior y el post-bautismal. Con Ramonín…no me acuerdo. Ah, si: cuando era “normal” estaba bien (hasta los 5 meses), luego el mismo día de su bautizo empezó a morderse los dedos de los pies, y hasta ahora estoy luchando por quitarle la costumbre.

Bueno, veamos: Puede ser que hoy Camila tenga hoy un diente adicional, pero la verdad es que desde hace una semana no le hurgo en las encías .....

En general, la ceremonia transcurrió sin novedad en el frente. Camila se portó como si con ella no fuera, no dejó de chuparse el dedo ni cuando el cura la roció con el agua bendita en la pila bautismal. Ramonín hizo lo que todo orgulloso padre espera de un niño de 4 años en una iglesia: retozó todo lo que le dio la real gana entre los bancos y pintó monerías a otros chiquillos que estaban por ahí, pero no hubo daños materiales de consideración, ni interrupciones en el oficio imputables a mi nene. Los demás, bien.

No pude fumar en toda la ceremonia, por motivos logísticos, así que esperé con la paciencia de una ostra hasta llegar a casa.

Para esta temporada, habían arribado huestes gauchas, gracias al amigo Walter Paterno, el cual en su Buenos Aires querido está enfrascado en hacerle pleno honor a su apellido en estos tiempos.

Llegamos al apartamento, nos quitamos los arreos de campaña, y cada cual a lo suyo: Ramonín a jugar y revolcar cosas en su cuarto, Camila en el piso de la sala sobre un fino edredón (ya está entrenándose en el gateo), Elaine a planchar alguna ropa en nuestro cuarto, y yo a supervisar a los nenes. Como está lloviendo, puedo irme al patio trasero y fumar allí con la ventana abierta (el viento está a mi favor, por lo que la lluvia no entra de ese lado). El viento sopla desde la parte de la sala, pero igual el balcón de la sala está completamente acristalado a la redonda, y aunque a veces el agua se cuela por entre los cristales, siempre hay una caída de nivel que permite que esta se vaya por otro lado. Camila está segura y seca.

Día 6. Bitácora del Capitán.

Tabaco: Argento Negro
Pipa: Claude Romain
Espectadores: Ninguno. Ya les importa un carajo.

Me gusta el olor de este tabaco. Es fuerte y a la vez algo dulce. La picadura está húmeda, por lo que parece que el envase garantiza el sellaje.

Cargo la pipa y enciendo, mientras disfruto el sonido del agua cayendo y el panorama desde mi ventana. En realidad, disfruto a medias el sonido de la lluvia, pues tengo que estar al tanto de Camila, aunque sea sónicamente. Por ejemplo, ahora Camila dice ininterrumpidamente mientras gatea; ñam, lam, ta, ta, ta, ta ñanm, ñam, y así.

Mientras haga esto, es normal y no hay que preocuparse, solo mantenerse a la escucha (como el tipo del submarino). Si para, o cambia el código, hay que dejar lo que se está haciendo e ir a mirar, pues entonces pasó a otra actividad, o está en problemas (y consiguientemente, yo también, por no estarla observando).

Volviendo a la ventana, la lluvia y el Argento: Esto de la lluvia me recuerda lo efímeras y volátiles que son las posibilidades y deseos materiales de una persona, y como el destino se encarga de regular meteorológicamente el capital de las personas (el que tiene, o el que pudieran tener). Les digo por qué:

Una vez, mi padre (Q.E.P.D.), trajo a casa un cerdo pequeño (de unas 40 libras), hace alrededor de unos 15 años. Ese día, lluvioso como hoy, soltamos al cerdito en su corral (en el patio trasero de mi casa natal), y nos sentamos mi hermano y yo a tomarnos una botella de ron con el viejo. Mi papá era un economista brillante y el tipo más especial de este mundo, y empezamos a beber y a conversar, mirando la lluvia y reflexionando sobre los próximos pasos a seguir con relación al nuevo integrante porcino de la familia. Mi viejo empezó más o menos así: “bueno, tenemos un cerdo de unas 40 libras. Me costó 400 pesos. Con 400 pesos más, compramos un saco de pienso, lo mezclamos con otro saco de maíz, etc, y esto nos dá para unos tres meses de comida. Luego, seguimos en ese orden hasta que logremos que el cerdo alcance unas 200 libras. Habremos invertido X cantidad de dinero, y podemos sacrificar el animal, vender la mitad de la carne, recuperamos la inversión, guardar la otra para nosotros, vender la manteca, que eso representa TANTO y MAS CUANTO dinero, con el que compramos otro cerdo y unos pollos. Los pollos se alimentan con TANTO y MAS CUANTO dinero, y así……” En fin, a la altura de la segunda botella de ron, y continuando en progresión geométrica las disquisiciones financieras-empresariales de papi, dejamos la conversación con un imperio de varios miles de millones de dólares, miles de hectáreas en haciendas, mi hermano estudiando en Oxford y yo Director General del Banco Mundial: y todo a partir de un cerdito de 40 libras, y algunos años de negocios a partir de esta base.

Resumen del final: escampó aquella tarde, mi abuela tenía una lata al aire libre con veneno para ratas, la lluvia mojó este veneno y lo dejó que parecía pienso animal (comida para puercos); mi mamá agarró la dichosa lata, le sirvió esto al cerdo, y el mismo (por tal de joder a mi papá) se murió ese día. No somos millonarios por un cabrón aguacero……

El Argento Negro quema muy bien, nada de picor en la lengua, y un sabor fuerte, que me agrada sobremanera. A los 30 minutos de plácida y agradable fumada, Ramonín cruza de su cuarto a la sala a buscar algo, pero no le presto mucha atención, pues Camila sigue “ñam, ñnam ta, ta, ta”.

Regresa el Ramon, y dice:
-Papá, Camila tá naando.
-Ah, qué bien, qué bien - le aliento yo para que siga, pues no entendí.
-Naando, naando mojao, papá- se explica más claramente el chico.

Coño, por las dudas me asomo a la sala, y el pequeñejo tenía razón ¡!!!!!! Camila estaba “nadando” literalmente, pues el agua había entrado y llegó hasta ella (en otra ocasión explico el por qué es posible que el agua de lluvia corra desde el balcón a mi sala, pero lo supe solo a partir de este momento), pero la susodicha ni se dio por enterada, y seguía en su letanía (eso sí, braceaba un poco), aunque con la cabecita bastante empinada.

Ahogué un grito de terror (no por Camila, sino para que Elaine no se enterara), solté la pipa en manos de Ramonín (no me dio tiempo a dejarla en otro lado) y saqué del agua a mi zarigüeya recién bautizada. Como en el cuarto de Ramonín se guarda la ropa de Camila, no hubo problemas de arreglar la situación, y la jefa seguía planchando en la otra habitación, ajena al desastre.

Recupero los ánimos, solo para volver a perderlos segundos después: Ramonín sopló por la boquilla de la Romain como si fuera Louis Armstrong, así que luego de aplicarle sólo un par de nalgadas (no podía esmerarme, pues tenía a Camila cargada y babeándome el cuello), le arrebaté la trompeta (perdón, la pipa, o a los efectos de Ramonín: trom-pipa o pi-peta) al mocoso y a ponernos todos en cuatro patas a recoger cenizas y picadura de la alfombra.

Terminamos, ya si esperanzas de cargar otra vez. Ramón, a lo suyo, Camila al cochecito, Elaine, planchando (este episodio no me llevó más de 50 minutos), y yo, ahora a buscar el balde y los utensilios de limpieza, que voy a recoger agua de la sala.

lunes, 23 de julio de 2007

Temporada de cata. Día 5


DIA DE CATA 5. MEJORANDO LAS COMUNICACIONES ENTRE LAS TROPAS Y REPARTO DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS. Logopedia doméstica y lucha por el espacio vital.

Estoy solo en casa. Bueno, esta es una afirmación pretenciosamente optimista: en realidad, Elaine ha salido a ver a la vecina de enfrente para arreglarse el pelo y hacerse “manicuri”, así que no estoy completamente “solo” (Ramonín y Camila están bajo mi mando), ni por mucho tiempo (a lo sumo un par de horas). Así, pues, luego de dejar las cosas listas para la cena, mi esposa sale dejándome la complicada y delicada tarea de velar por la integridad física de los bienes materiales y los recursos humanos que nos son comunes (casa y críos).

Ok, tengo un par de horas para fumar. Chequeo que las tropas se mantengan acantonadas debidamente: Ramonín viendo la tele en su cuarto, y Camila ronroneando semi-dormida en la cuna.

Aprovecho y me voy a la sala, abro de par en par todas las ventanas, y me respatingo en mi butaca favorita a preparar la pipa. Bueno, eso de “butaca favorita” es otro término optimista: solo hay una butaca, y nos la rifamos sangrientamente a la hora de ver TV. Es decir, que casualmente, es la butaca favorita de todos en la casa (a excepción de Camila, que me tiene a mí o a su madre como “butacas favoritas”). Normalmente, pierdo mi sitio inexorablemente por varios motivos:

- Ramonín quiere ver los Power Rangers en la sala (TV “más grande”), y el cabroncete solo tiene 4 años, así que hay que dejarlo, pobrecito (según la madre) que use la butaca. No importa que tenga un TV en “su” cuarto.

- Elaine es la que más trabaja en casa (según su versión), y se merece al menos una vez en el día (según su versión), sentarse a ver al novela confortablemente (se jodió la butaca).

- Camila no quiere estar en la cuna o en el cochecito, o en el suelo, por lo que hay que cargarla, y en este caso SU “butaca favorita” (Elaine), se hace cargo, y se sienta con la nena en brazos en “MI butaca favorita”.

- Ramonín, Elaine y Camila trabajan coordinadamente, y se sientan los tres al mismo tiempo en la cabrona butaca, a ver cualquier cosa en la TV.

Una vez pensé en marcar mi territorio sobre la butaca al estilo canino, pero luego razoné que si todos los interesados hicieran lo mismo, tendríamos que fumigar y evacuar la casa, así que opté por dejar las cosas como estaban. Total, también hay un sofá en la sala que me sirve para “dormir la TV”. No voy a decir en casa que será mi sofá favorito, pues capaz que además se antojen del dichoso mueble.

Ahora, en lo que estaba: prendo el ventilador de pie en velocidad de despegue, para que el humo no esté dentro de casa por mucho tiempo: tengo vedada la fuma en interiores, pero a fin de cuentas, hoy (y solo por ahora) soy “el jefe”.

Abro (no sin cierta dificultad) la caja metálica de 1792 FLAKE (de Samuel Gawith), y con cierto resquemor me dedico a manipular los flakes. Cuando por primera vez abrí la cajita, por pura curiosidad, tuve que escribirle al Rene para que me aclarara la cuestión, pues este tabaco se veía negro y húmedo, con apariencia gomosa, y con algo blanco parecido a hongos (y lo más similar en olor a un queso rochefort), por lo que pensé que se había echado a perder o algo parecido.

Bueno, pues no, que el Rene contesta que es así. OK, entonces vamos a fumarlo, hoy.
En medio del proceso de doblado de los flakes (ya los había puesto a secar un rato), se aparece Ramonín arrastrando decididamente su tibor (bacinilla) hasta mi posición, con cara de angustia, y manitas en el estómago:

- Papá, “te” duele la barriga.

Mi hijo tiene la extraña costumbre idiomática de hablar en segunda persona para algunas cosas. Para otras, habla en tercera persona, o en cuarta.... Me lleno de paciencia, pues al parecer, hoy tendré que hacer una vez más de logopeda.

- No, no, no: “me” duele la barriga, Ramon- le contesto, en tono académico.

- Ah, “Te” duele la barriga, papá?- se interesa él, solidario.

Mierda, la lógica infantil es infalible. Como el pequeño está con dolores, bueno, lo dejamos para más tarde. Lo jodido es que quiere hacer caca en medio de la sala, en su bacinita, y esto trae una serie de complicaciones ético-higiénico-logísticas que son traumáticas de resolver (sobre todo si aparecen visitas de pronto sin avisar), pero por otro lado, el complejo de culpa me vence (el encargado de la cocina en el almuerzo fui yo), así que lo dejo hacer.

Mientras Ramonín puja, yo (a una distancia prudente y con el ventilador a mi favor), continúo preparando los flakes, hasta que en unos 15 minutos (costó Dios y ayuda meter el paquete dentro de la pipa - me refiero a los flakes, lo de Ramonín iba dentro de la bacinita, eh) estaba listo para echar humo.

Día 5. Bitácora del Capitán.

Tabaco: 1792 SG Flake
Pipa: criolla, de madera
Espectadores: Ramonín, con cara arrugada.

Demoro unos 5 minutos más en encender el flake, es difícil de lograr que no se me apague, pero al final logro que encienda bien, y comienzo la fumada. El sabor es muy, pero que muy a mi gusto. Agradable, fuerte y neutro. Tira cómodamente.

A los 10 minutos, Ramón clama por papel higiénico. Dejo la pipa a un lado, y efectúo los procedimientos de rigor para estos casos. Ramonín regresa a su cuarto, y yo paso por el mío a verificar el status de Camila. A estas alturas, Camila está despierta, dedicada a roer concienzudamente los barrotes de madera de la cuna. Afortunadamente, la nena solo tiene 2 dientes en la mandíbula inferior, por lo que el daño a la cuna es mínimo, si bien se las ha arreglado a quitarle al menos el barniz. La acomodo de tal forma que ataque con las encías a otro barrote más tierno (son de madera de pino), y vuelvo a mi cata.

La pipa se había apagado, pero igual la enciendo otra vez, y a disfrutar del flake, que de veras está especial.

A los 10 minutos, Ramonín pasa por mi lado, y me susurra, con los ojos como platos:

- Puppo frío en la cochina.

Nada más. Regresa muy rampante a su cuarto. Mi hijo habla en clave, y estoy acostumbrado, pero esta vez confieso que no entendí el mensaje. En vez de probar cientos de miles de posibles variantes de decodificación, me voy a la “cochina” (cocina) a ver. Bien, el nene tenía razón: Elaine había dejado calamares descongelando para la cena.

Busco a mi biólogo marino en ciernes, y le alecciono (pipa en boca):

- A ver, Ramonín, mira, que no es pulpo, es calamar.
- Camaar
- No, no, mira, Ca-la-mar
- Camaar
- A ver, a ver, repite: Ca
- Ca
- La
- La
- Mar
- Mar
- Eso es ¡!!: calamar
- Camaar
- No, coño, CALAMAR; CALAMAAAARRRR
- Muy bien, papá, eso es ¡!!!

Esto no es primera vez que pasa. En realidad, me ha pasado miles de veces. Por ejemplo, al BUFALO, le decía “FENOTE”, y al HELICOPTERO, “COTORORO”. Siempre pronuncia bien cada una de las sílabas por separado, pero a la hora de armar la palabra completa, se joden los cálculos.

Cuando era más pequeño, no hablaba nada que pareciera español, pero para mí era más cómodo, pues era todo un lenguaje nuevo o diferente (en realidad tenía similitud con el khmer, pero solo un poco), y cuando me lo aprendí (era el “ramonés”), todo iba sobre ruedas, y la comunicación entre nosotros era fluida, efectiva e inequívoca.
Luego, a la altura de los 3 años, empezó a pronunciar “mejor”, y las palabras cada vez se tornaban más ortodoxas, lo que ahora es más difícil, porque suenan “parecido” a otras reales en español, y me confunde muchas veces….Es como la sensación al oír el catalán: una persona que parece que te habla en “español”, pero que tú no lo entiendes….

La pipa se apaga, y el sudor me corre por la cara, hasta que el Ramon suelta “CALAMAR” como Poseidón manda. No sé cómo será con Camila, que solo dice “tata”, y eso demuestra una imparcialidad olímpica de su parte, pues esta vez, no ha dicho ni PAPA ni MAMA, solo TATA (y ese sería el hermano). Elaine y yo hacemos tablas con esto, pero de todas formas, estoy ganando, pues Ramonín dijo en su momento PAPA primero.

Prendo la pipa por enésima vez, termino la fumada con mejor ánimo, y me doy cuenta que no disfruté para nada de mi butaca favorita……

Eso sí, no me ha picado la lengua, ni deseos de tomar agua. Muy rico el 1792 ¡!!!!
Ahora, a airear la sala, y esperar a Elaine.

miércoles, 11 de julio de 2007

Temporada de cata. Dia 4


DIA DE CATA 4.LLEGAN REFUERZOS. Vámonos con Pancho Villa !!!

Hoy se reanuda mi lucha contra el tabaco. No es eso lo que estoy haciendo? En cuanto me cae uno en las manos, lo consumo hasta el final, hasta reducirlo a cenizas. Quién me dice que no trabajo duro en su eliminación?

En esta oportunidad, reabro la temporada de cata con tropas frescas que arribaron de México (gracias Rene, al Pipa Club de Torreón, y a la Casa del Fumador del DF, por sus muestras adicionales).

Esto del tabaco de pipa recién llegado de tierras aztecas, me hace sentir muy confortado, en especial porque me siento como un verdadero AZTECA. Bueno, al menos eso es lo que mi esposa me hace ver (y sentir), con aquello diario de: “AZTECArgo de llevar a Ramonín hoy al Circulo Infantil (kindergarten)”, “AZTECargo de pagar la factura de la eletricidad”, “AZTECArgo de cocinar mientras yo alimento a Camila….” etc. Pues bien, totalmente identificado con mis nuevas muestras, hoy arranco con la primera:

Estoy esta tarde en casa esperando al plomero. Me ha dicho que demorará una hora en llegar, así que es buen momento para degustar la primera muestra. En realidad, estoy esperando este hombre(un amigo y vecino “amateur” en el arte de la plomería/fontanería, pero muy entusiasta en este trabajo) para que me dé apoyo moral. Bien. Resulta que mi inodoro me odia. Es un odio visceral, y me lo demuestra explícita y descaradamente cada vez que tengo que servirme de él para “dar lo mejor de mí”, y luego descargar. Qué sucede: en mi cuarto de baño existe un diseño hidráulico digno de un premio Nóbel de Física, en el cual, la presión de agua y la altura del tanque del inodoro + desagüe hacen que exista en un equilibrio probabilístico gaussiano tal que; estocásticamente, lo que yo deposito (por decirlo de alguna manera técnica) sea evacuado (o no) sujeto a una probabilidad que en general me es adversa. Lo jodido es que solo pasa CONMIGO, y no, por ejemplo, con Elaine y/o Ramonín (que ya sabe servirse del vater como las leyes de la decencia humana dictan). Para ellos, siempre que halan la palanca, funciona como “que el viento se llevó”, y no hay complicaciones adicionales. Felices que son !!!!

Para mí es diferente. Puede que haya una probabilidad de que descargue (siempre al primer intento), y todo fluya, pero esa es mínima, y generalmente necesito varias repeticiones, y ayudado por un reservorio extra de agua, que ayude en la presión de fluidos. Esto lleva consigo un grado de sincronismo que es bastante estresante. A Ramonín le encanta, pues se emociona superlativamente cuando ve a su padre regando agua por toda la casa o maldiciendo frente al baño y sudando frío (a todas estas, el inodoro siempre se mantiene imperturbable).

Últimamente, me resigno a bajar la tapa del inodoro una vez terminada mi actividad, y descargo sin mirar lo que sucede, con la esperanza que me da la Física Cuántica (lean sobre el “Gato de Schrodinger”, y verán por qué lo hago) en la cual, hay una probabilidad de que sin mirar, mi depósito esté en un estado cuántico nebuloso, y haya dos posibilidades al abrir: que esté, o que no. Esto es básicamente la “Teoría de Múltiples Universos”, donde, cuando uno hace algo que tiene más de una posibilidad de ocurrir de manera diferente, automáticamente el universo de divide en otros tantos universos, como probabilidades de ocurrencia hayan (en un universo, lo “mío” se ha ido por el caño, y paralelamente, en otro universo, este “paquete” ha quedado nadando en la poceta). Pero lo jodido es que SIEMPRE ME TOCA CAER EN EL UNIVERSO EN EL QUE MI CREACION SE QUEDA FLOTANDO.

En fin, Camila y Elaine se han ido a la casa de enfrente, a sabiendas de que probablemente haya mojazón de piso en casa, y solo cuento con la presencia de Ramonín para esta cata de hoy (en lo que llega el plomero).

DIA 4: Bitácora del Capitán.

Material de plomería: Samuel Gawith & Co. “Café y Caramelo” (Kendal)
Herramienta: Claude Romain
Hora: 18:00 local
Aprendiz de plomero: Ramonín (representa el 33.333333 porciento de mi público habitual, pero hace quórum)
Edad del publico: 4 años


Lo mismo: abrimos el paquete, y tiene un olor especial. Se le siente el Latakia por algún lugar, además de que se ven perfectamente las hebras.

La fumada comienza bien, tranquila, quema espectacularmente bien, no me deja sabor “picante” en la lengua, aunque confieso que me sabe a LATAKIA, y no logro distinguir el sabor de Café ni del Caramelo (aunque si se “huele” en el paquete).

Los primeros 20 minutos transcurren apaciblemente. Yo en el balcón, y Ramonín haciendo castillos con un MECANO. Camila y Elaine todavía haciendo visitas. A través de estos meses de fuma en pipa, ya el interés inicial de mis cofrades hogareños ha caído en picada, pues se ha convertido en un habito común, y nadie me presta mucha atención en las fumadas.

A los 35 minutos, tengo que actuar de “dragón escupefuego” a solicitud de mi primogénito, así me obliga a hacer aspiraciones extra a la pipa para soltar grandes bocanadas delante de Ramonín, mientras doy alaridos y lo persigo por toda la casa con la pipa en la boca echando humo como una locomotora, algo que realmente a mi hijo le encanta, pero a mí me deja extenuado y con mareos por el esfuerzo.

Con un vaso de agua recupero los ánimos (y el aire), y termino la fumada sin más problemas, con un gusto agradable, y fresco. Muy buena muestra, a mi gusto….Ah, perdón, están tocando a la puerta……debe ser el plomero...

martes, 26 de junio de 2007

Temporada de cata. Día 3

DIA DE CATA 3. CONTINUAN LAS HOSTILIDADES. CONFLICTOS INTERNOS: ALTO MANDO HECHO PRISIONERO. ESCARAMUZA NAVAL.

Ayer fue día de limpieza general en casa (agua por todas partes, detergente, baldes para “trapear”, muebles patas arriba y alfombras encima de las camas, etc). Normalmente, coopero de buen agrado en estas actividades de higiene hogareña, pero esta vez, fui reprendido y castigado a ser observador pasivo, relegado al único lugar seco en el apartamento: el balcón-patio trasero. Resulta que fui sorprendido in-fraganti por mi esposa en el acto de utilizar (a escondidas) su laca de uñas para reparar una boquilla de madera de una de mis pipas criollas. Esto no iría más lejos si no fuera por la agravante de que ella venía en ese preciso momento a reclamarme por usar (también clandestinamente) el aceite de bebés de Camila para abrillantar las pipas, de lo cual, encontró evidencias sobradas para incriminarme.

Al ser transferido a Alcatraz (la similitud era inmensa, pues estaba en una especie de peñón seco, rodeado por un mar de agua, donde la profundidad alcanzaba los 2 mm en las zonas más bajas) y limitado espacialmente (por la máquina lavadora, montañas de pañales usados, ropa por lavar, etc), me encuentro con la poca agradable sorpresa de que Ramonín también estaba guardando prisión en el mismo lugar (normalmente pasa los episodios de limpieza hogareña cómodamente encima de su cama, viendo la tele) que yo, pero por un delito diferente. Ramonín está habituado a estas condenas y a esta penitenciaría, pues su prontuario criminal hogareño es bastante amplio (debo decir con toda honestidad y orgullo que mi hijo nunca ha sido reincidente, él siempre logra rebajas en sus sanciones porque comete siempre un delito nuevo y diferente). Esta vez, logró (es un genio) una reproducción casi exacta a crayola de las pinturas rupestres de Atapuerca, pero en la pared de la sala. Antes, yo estimulaba las explosiones creadoras de Ramonín, pero luego, la práctica de tener yo que re-pintar las paredes, hizo que mi entusiasmo por este arte decayera bastante.

En fin, henos aquí, con la maldita circunstancia del agua por todas partes (parafraseando la obra teatral), con mi pipa cubana (no tuve tiempo de recoger mis enseres profesionales de cata), nada de tabaco, ni fósforos. Estos elementos se encontraban a una distancia de 5 yardas náuticas de la costa (nuestra posición de cautiverio), pero el tramo naval estaba custodiado por un buque guardacostas (un destroyer bautizado como “Elaine”, botado al mar hace 30 años, con alto poder de fuego, sensores de movimiento en la superficie y portador de ojivas nucleares), que se desplazaba periódicamente frente a nosotros (limpiando) a unos 2 nudos, hacia delante y hacia atrás (Esto –Oeste y viceversa).

Por otra parte, el ala izquierda de mi ejército (Camila) estaba a más de 10 yardas náuticas de nuestra posición, incomunicada y en tierra firme, en un lugar seco y cálido (la cuna). Nada que hacer.

Cuanto todo parecía perdido, Camila llama por algo (solo las madres saben a ciencia cierta qué quiere una criatura de 4 meses que chilla desaforadamente: gu-gu-gu gua—blu-blu-guaaaa), el destroyer cambia su curso hacia el Sur-Suroeste, y aprovecho a sobornar a Ramonín con el último caramelo de menta que tenía en los bolsillos, a fin de que recuperara para mí los útiles de cata, en una operación anfibia comando-kamikaze.

Ramonín se lanza a la aventura subacuática debidamente equipado (solo andaba en calzoncillos) con el caramelo en la boca, y con el valor infundido por la promesa de que a su regreso victorioso yo le recompensaría con unas galletitas dulces adicionales. Logra atrapar la bolsa de tabaco (W.O . Larsen), y los fósforos. En eso, regresa el guardacostas, y Ramonín es alcanzado por una ráfaga. A sangre y fuego, logra alcanzar la costa de nuevo, dejando atrás en la estampida la Claude Romain.

A continuación, (y para garantizar a cubierto el desembarco de mi pequeño mercenario de regreso) hubo un intercambio de disparos con el guardacostas desde nuestra posición, pero al fin nos dejaron en paz. Ramonín se retira al lado de la máquina lavadora a lamerse las heridas y reclamarme descaradamente por el resto de su recompensa.


Día 3. Bitácora del Capitán

Rancho de la prisión: W.O. Larsen
Escudilla del preso: Pipa criolla, cubana
Hora: 19:00 hora local
Compañero de celda: Ramonín
Edad de la población penal: 4 años


Comenzamos abriendo el paquete, con los mismos resultados que los anteriores. Agradable y penetrante olor a ciruelas, muy dulce, que hace recordar a mi agente 007 la promesa de las galletitas. Como no puedo satisfacerlo de inmediato, y aumentan sus reclamos, accedo (mediante dura negociación) a regalarle el paquetito de Larsen vacío, el cual acto seguido es convertido por mi hijo en una complicada y surrealista armadura para su Power Ranger de juguete.

La fumada es agradable, suave y aromática. Me pasa lo mismo que en las catas anteriores, y los mismos síntomas. Ahora, el agua la tomo del grifo. Sigo fumando en silencio, pues mi compañero de prisión y yo nos dedicamos a ensimismarnos, pensando cada cual en su condena, y rumiando nuestros pecados cometidos.

A los 40 minutos de fumada, la casa está seca y limpia. Se declara una amnistía, y todo progresivamente vuelve a la normalidad.

Resultados:

Tabaco Light, muy agradable y aromático, pero no me gusta mucho.

SCORE: LATAKIA 1: W.0. Larsen: 0


El Latakia ha salido invicto ¡¡¡¡¡


Bueno, a partir de este momento, he “quemado mis naves”, las tropas regulares fueron diezmadas, así que paso a la lucha de guerrillas original, jajajajajajaj

lunes, 25 de junio de 2007

Temporada de cata. Día 2


DIA DE CATA 2. CONTINUAN LAS HOSTILIDADES. GRAN CANTIDAD DE BAJAS.

Queridos amigos

Hoy les sigo reportando sobre mi “coto de cata”. Esta vez, me tocó probar el tabaco en los bajos de mi edificio, acabado de llegar del trabajo, pues era mi día de “pastoreo infantil supervisado”, es decir, bajar a Ramonín (vivimos en un apartamento en Alamar, Ciudad de La Habana, en un 5to piso) a que juegue con sus amiguitos del edificio se revuelque y retoce en el fango y demás…..

Día 2. Bitácora del Capitán

Lugar del sacrificio: Espacio abierto, frente al edificio.
Hora: 18:30 hora local
Arma utilizada: Pipa Claude Romain (qué belleza)
Víctima propiciatoria: Borkum Riff (3 gms)
Feligreses asistentes: Ramonín y 4 compinches más, compañeros de juegos.
Edad promedio de los acólitos: 4 años

Comienzo abriendo el paquete ante una multitud enardecida y murmulleante por la curiosidad, y muy poco disciplinada para mi gusto. Juguetes, carriolas, velocípedos y palas/baldes para jugar y joder con fango quedan abandonadas momentáneamente a unos pocos metros del lugar escogido por mí para el ritual.

El tabaco huele espectacularmente bien, algo como a uvas pasas sale del paquetito. Breve revuelo entre los espectadores. Frases inconexas y algún que otro empujón para ver y oler mejor. Me cuesta Dios y ayuda convencer teóricamente a los sabichosos que esto es tabaco, y no dulce para comer. La teoría no funciona, hasta que uno de ellos, el más grande, unos 5 años, prueba a masticar una hebra. Resuelto el problema.

La pipa prende bien, a las mil maravillas, se siente un poco más fuertecito que el Mac Baren, pero igual de Light y aromático. En medio de la fuma, y bajo protesta, tengo que subir a mi hijo a buscar un pequeño camión de juguete, así que agarro la pipa entre los dientes y subo. Al bajar, se han acumulado algunos jugos extra en la pipa, pero extrañamente, tienen un sabor dulzón, y agradable.

A los 30 minutos de fumada, y luego de separar un par de veces a los más revoltosos (a estas alturas ya ninguna de mis ovejas – heredero incluído-me prestaba mucha atención, y se enfocaron a untarse de fango concienzudamente y gritar como unos posesos los unos a los otros) del grupo de asistentes, empezaron los mareos de rigor (SIEMPRE ME PASA CON TABACO RUBIO) aunque más ligeros que con el Mac Baren.

Tomé agua, y lo mismo, me picaba la lengua fenomenalmente.

A los 45 minutos de fumada, se levanta el campamento por órdenes expresas del mando Superior (mi esposa ya tenía el baño preparado para Ramonín). Hacemos un conteo de las bajas, recuperamos los medios de guerra enterrados en la tierra, y envío a cada uno de los supervivientes a sus cuarteles respectivos.

Termino la fumada en las escaleras, lidiando a brazo partido con un Ramonín histérico que se retuerce y da batalla a más no poder para evitar el abandono obligatorio del teatro de operaciones militares. Nada como el sentido de este chiquillo sobre lo que considera el sagrado cumplimiento del deber.

En fin, llego a casa un poco cabreado, molido, mareado y salivando más que el perro de Pavlov.


Resultados. B-Rifff, un poco mejor que el Mac Baren, pero suave igual.

SCORE: LAtakia 1, B.Riff: 0

Seguiremos informando, hoy me toca otro.

sábado, 23 de junio de 2007

Temporada de cata. Dia 1

Temporada de cata. DIARIO DE CAMPAÑA . COMIENZAN LAS HOSTILIDADES

Queridos amigos

A partir de hoy (y hasta que se me acaben las muestras), les iré enviando el producto de mis primeras "catas". Les recuerdo que ayer en la oficina (no mepude contener) empecé con el Latakia. Bueno, pues ahí les va:

Llegué por la noche a la casa, con mis nuevas pipas y tabaco al hombro, fue tanto el alboroto que armé en casa, (al mostrar las 2 bellezas) que mi esposa accedió a dejarme fumar solo para la cata en mi butaca favorita de la sala, frente a la tele (GRACIAS IVAAAAANNNNN y el Pipa Club de Asturias), jajaja.

Para la ocasión, tuve que esperar impacientemente a que todo estuviera en calma en la casa, y luego de dar una pequeña conferencia teórico práctica a mis familiares, todo empezó de la siguiente manera:

Día 1. Bitácora del Capitán

Tabaco escogido: Mac Baren Uncle Lewis Whisky (3 gms)
Pipa: AMPHORA 302
Hora: 21.30 hora local
Público asistente al acto: 3 personas (esposa y dos nenes)
Edad del público: 30 años (Elaine), 3 años (Ramonín) 4 meses (Camila)
Bebida acompañante: whisky sobrante de los despojos de guerra del Día de los Padres

Se abre la sesión, con toda la tribu mirando expectante como preparo la pipa (en realidad, solo Elaine y Ramonín cuentan, porque Camila tiene solo 4 meses de edad, así que su mirada siempre es "expectante"). Silencio sepulcral....... Bien, el aroma del tabaco (aún sin encender) es magnífico, muy agradable al prójimo (entiéndase "prójimo" por persona no fumadora tolerante eg. mi mujer).

Comienzo la carga de la pipa muy solemnemente, aunque se forma un pequeño forcejeo inicial con Ramonín por lanzarse a tomar el paquetito de tabacovacío para inflarlo como un globo. Es reducido a la obediencia por la intervención fulminante de su progenitora, y el experimento continua sin mayores sobresaltos. A estas alturas del juego, ya había prendido la pipa exitosamente.

El humo es agradable en las 2 primeras pitadas. El sabor es dulzón, y casi "no sabe a nada". Lamentablemente, es tabaco rubio, es decir, "suave", me sabe a (perdonando la comparación)Marlboro , y eso para un ex-fumador decigarrillos fuertes (tabaco negro) como yo, es mortal. No obstante, el prójimo (mi esposa) prueba una pitada, y emite un criterio positivo al respecto. Este hecho insólito refuerza mi pensamiento de que no me va a gustar este tabaco.

Gradualmente, el entusiasmo del público comienza a decaer, Camila es llevada en brazos a la cuna, y Ramonín cabecea en la butaca de enfrente, pidiendo ver una vez más a los Power Rangers en video. Yo sigo echando humo, pero ya a estas alturas del partido el tabaco me empieza a picar en la lengua, y a sentir ligeros mareos.

Tomo agua y me aumenta el picor en la lengua (no vale conmigo eso de aprender a fumar, pues hago lo mismo con tabaco fuerte y no me pasa esto). En realidad, obtengo una ligera borrachera, tal y como me pasaba cuando probaba cigarrillos "Light", luego de 50 minutos de fumada sin escalas.

Final, que tuve que seguir el principio homeopático de "lo que lo produce, lo cura", y cargar otra pipa con mi tabaco fuerte normal, para quitarme el malestar. Eso fue en un intervalo de 90 minutos.

Resultados:No me gusta el tabaco rubio, aromatizado o no.

SCORE:Latakia: 1, Mac Baren: 0